El testigo, Fabián Liberman, no quiso dar a conocer su identidad. He aquí el escalofriante relato:

"Serían alrededor de las 11.40 (menos en la provincia de San Luis) cuando llegamos a la sede de Villa de Mayo en el Stuka Rakuda, estacionamos en la sombra y el recibimiento con una voz conocida fue "fabi cagón!", la voz (de Lea) provenía de un gol verde, si, si, volvió el Atomovil!! (según fuentes confiables fue sólo por ese sábado). Nos dirigimos hacia la cancha 5 a pelotudear (o pelotear, es casi lo mismo) y mientras Lea atajaba los tiros libres de Jairo notamos la presencia de un "Vanellus chilensis", más conocido como Tero o Teruteru. Su ubicación era muy cercana al vértice del área grande… Estaba parado y no paraba de gritar.
La primera teoría fue de Guille que decía que el ave no tenía sus crías ahí, sino que hacía eso para distraer porque son muy inteligentes… Nadie se acercaba, porque a nadie le interesaba la presencia del pajarraco. Jairo fue quien tomó la posta de acercarse y confirmó que había un huevo, se acercó con movimientos poco ortodoxos (mezcla de capoeira, ballenato colombiano y cumbia de metropolis post crisis del 2001), el tero se sintió amenazado y atacó, directo al cuerpo de Sergio, al grito de ”teruuu, teruuuu”. Risas generales.
Se armó un team de tres personas, (de aquí en adelante "los tres mosque-teros"): Lea, Guille y Jairo. El objetivo en común era conseguir el huevo y llevarlo fuera del campo de juego. El primer acercamiento mostró a un tero con el cuchillo entre los dientes defendiendo su postura (o sea, empollando). Acto seguido, la idea fue tirar la pelota con la fuerza y la velocidad de “una masita” para que el pájaro se asuste. Eso sucedió y voló hacia el oeste como enojado repitiendo los gritos anteriormente mencionados, sólo que con más impetu.
Guille fue quien tomo el huevo, lo puso detrás de la linea de cal. Cuando parecía que el tero abandonaba la defensa metío un giro con cambio de ritmo incluido, se fue hasta la altura de la cancha 4 y desde ahí emprendió un vuelo sanguinario hacia el cuerpo del 9 atómico, los tres mosque-teros huyeron despavoridos, pero el objetivo del ave era guille, pero éste último zafó gracias a un roll perfecto y con caida para los aplausos...
Los claros perdedores del mediodía fuimos nosotros: 0-3 contra un combinado de macacos locales".

